{"id":4160,"date":"2017-12-27T02:33:26","date_gmt":"2017-12-27T02:33:26","guid":{"rendered":"https:\/\/satch.cl\/?p=173"},"modified":"2017-12-27T02:33:26","modified_gmt":"2017-12-27T02:33:26","slug":"groenlandia-el-camino-a-itaca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/devnow.cl\/satch\/2017\/12\/27\/groenlandia-el-camino-a-itaca\/","title":{"rendered":"GROENLANDIA: el camino a Itaca"},"content":{"rendered":"<div class=\"initial-letter\"><p><strong><em>\u201cLos espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma\u201d.\u00a0 \u00a0<\/em><\/strong>(George Bernard Shaw)<\/p>\n<p>No es un error, tampoco menoscabo, decir que <em>Groenlandia<\/em> es una compleja pieza teatral devenida del texto que en 2003 public\u00f3 Pauline Sales. All\u00ed la dramaturga francesa inicia el relato de una joven mujer, esposa y madre, que se ve enfrentada a uno de los m\u00e1s complejos y umbrosos dilemas que pueda enfrentar una mujer y madre en nuestra sociedad: el vehemente deseo de renunciar a todo lo que le ata y vincula; abandonar a su hija, dejar de ser \u201cmadre de\u201d, no ser m\u00e1s \u00abesposa de\u00bb y evadirse. Un deseo que se ve amparado por una inexplicable pulsi\u00f3n por escapar a <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Groenlandia\">Groenlandia<\/a>;<\/em> lugar distante, y distinto, donde el imaginario de esta mujer columbra un ethos an\u00e1logo a la felicidad.<\/p>\n<p><strong>\u201c<em>No llores. Me duele la cabeza. Sin l\u00e1grimas. Me voy sola y te dejo all\u00ed. Cuelgo un papel con nuestra direcci\u00f3n en la cremallera de tu anorak. Cualquiera te llevar\u00e1 a casa directamente. \u00bfEsto es lo que deseas? Entonces, \u00bfqu\u00e9 quieres? Me quedo aqu\u00ed. No vuelvo. Me voy a Groenlandia. \u00bfT\u00fa me crees o no?\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Interview de Pauline Sales\" width=\"640\" height=\"360\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/9NqykIF_wvo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>Sin duda <em>Groenlandia<\/em> es un texto inextricable, de enga\u00f1osa transparencia, profundo y carente de toda obviedad. Algo ajeno y opuesto a la moda imperante en la dramaturgia nacional: la tendencia a simplificar y descafeinar los textos teatrales para hacerlos \u201cm\u00e1s amenos\u201d y facilitar su \u201cdigesti\u00f3n\u201d por el espectador.<\/p>\n<p>Como texto y puesta en espacio, a mi modo de ver, <em>Groenlandia<\/em> es una suerte de creaci\u00f3n esc\u00e9nica en base a tropos literarios de una realidad, en la cual se apunta a develar el deseo de un ser hipostasiado, cautivo de una homeostasis social que determina interior y exteriormente la conducta de \u2013en este caso- las mujeres, madres y esposas de esa clase media europea, dizque liberal, pero que acata las normativas conservadoras de la convivencia social; lo cual Sales pone en evidencia, casi agresivamente, en el texto del mon\u00f3logo, y adem\u00e1s en esa distintiva formalidad del atuendo femenino de la protagonista, la que fuera introducida en el imaginario occidental por el cine de Hitchcok en los 60s; espec\u00edficamente, a ese aspecto -o look- de Audrey Hepburn en <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Charada\"><em>Charada<\/em> <\/a>(1963).<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><strong><em>\u201cUne Femme. Silhouette fine. Collant. <\/em><\/strong><strong><em>Foulard autour de la t\u00eate, figure hitchcockienne\u201d,<\/em><\/strong> apunta la escritora en su texto para describir a la mujer protagonista; descripci\u00f3n que se aplica diligentemente al personaje y a su int\u00e9rprete que, en este caso, para la versi\u00f3n para este texto de Angela Cabezas para la Maquina del Arte estrenada en 2015, asume Javiera Osorio Ghigliotto, cuyo perfil f\u00edsico y expresivo es coincidente al de Audrey Hepburn en el personaje <em>Reggie Lambert<\/em> del citado filme \u2013 filme en cual Reggie es una mujer fuerte e integra, que a pesar de la tragedia que la envuelve, goza de un gran sentido del humor, permitiendo ello una acertada mixtura entre comedia y <em>suspense<\/em>, en la cual Audrey Hepburn se presenta como una esposa desencantada y viuda afligida.<\/p>\n<p>Pero no solo es la imagen; en este perfil de personaje, hay algo m\u00e1s que propone Pauline Sales y que recoge la direcci\u00f3n para ponerlo a disposici\u00f3n de Javiera Osorio, quien lo acoge y encarna en la puesta en escena. Javiera, al igual que la Hepburn en <em>Charada<\/em>, dota a su personaje de inocencia, gracia, sensaci\u00f3n de fragilidad y fortaleza. Lo que en ella fluye de manera natural y, al mismo tiempo, exquisita.<\/p>\n<p>Como lo dijimos anteriormente, <em>Groenlandia<\/em> nos presenta el drama de una mujer, madre y esposa, v\u00edctima de las determinaciones que les impone a las personas esa conceptualizaci\u00f3n limitada y contrita de \u201cFamilia\u201d, propia de la sociedad posmoderna. Eterna problem\u00e1tica controversial derivada de la relaci\u00f3n de los elementos amor, deberes sociales y libertad, los que conforman una triada virtuosa-viciosa de precario equilibrio, que se acent\u00faa en las sociedades posmodernas y que ya barruntaba, analizara e indagara profusamente, desde la perspectiva psicosocial, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Erich_Fromm\">Erick Fromm<\/a> en <em><strong>El arte de Amar<\/strong> y <strong>El miedo a la libertad<\/strong> <\/em>\u2013 textos a los cuales recurriremos en el desarrollo de presente art\u00edculo-.<\/p>\n<p>En ellos, Fromm nos habla de una sociedad que somete a las personas a una libertad negativa basada en derechos y deberes. Con ese prop\u00f3sito crea una condici\u00f3n heter\u00f3noma de bienestar, posible de alcanzar, a partir de convivencias normadas y la adjudicaci\u00f3n de roles performativos propios a la sana coexistencia de los sujetos sociales. En otras palabras, determinaciones que apuntan a morigerar la forma de vida de una clase media peque\u00f1o burguesa donde los deseos y aspiraciones externas est\u00e1n satisfechas, pero no as\u00ed las necesidades internas o subjetivas del ser en tanto persona. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De ah\u00ed que, en el proceso de emancipaci\u00f3n de aquella imposici\u00f3n autoritaria, las personas resulten con sentimientos de desesperanza, sentimientos que no desaparecer\u00e1n del sujeto hasta que use la libertad positiva y o desarrolle un reemplazo para el orden que conoc\u00eda antes. Un suced\u00e1neo com\u00fan para la libertad positiva o la autenticidad es someterse a un sistema autoritario que, con una apariencia exterior diferente, reemplace el orden anterior, pero cumpliendo la misma funci\u00f3n para el sujeto: eliminar la incertidumbre estableciendo qu\u00e9 pensar y c\u00f3mo actuar.<\/p>\n<p>Fromm caracteriza esto como una controversia, como un proceso hist\u00f3rico dial\u00e9ctico en donde la situaci\u00f3n original es la tesis y la emancipaci\u00f3n es la ant\u00edtesis. La s\u00edntesis s\u00f3lo puede ser alcanzada cuando algo haya reemplazado el orden original y haya dado a los humanos una nueva seguridad. Sin embargo, Fromm no indica que el nuevo sistema sea necesariamente mejor, solo advierte que ello solo romper\u00eda el ciclo de libertad negativa al cual las sociedades se someten libre y voluntariamente. Es de ello lo que nos habla la puesta en escena, donde tal vez el reemplazo es el abandono, la evasi\u00f3n, el cambio de rumbo, la fuga a ese horizonte otro, el viaje a <em>Groenlandia<\/em>.<\/p>\n<p>Escoger la forma en la cual escapamos de la libertad tiene bastante que ver con el tipo de familia en la que crecemos. Fromm nos habla de dos clases de familias: las productivas y las no productivas. A su vez, describe dos tipos de familias no productivas: las simbi\u00f3ticas y las apartadas. A ambas se las distingue por una forma u otra de sentir la libertad y el amor. Para Fromm, una \u201cfamilia productiva\u201d ser\u00eda aquella \u201csana\u201d y \u201cbuena\u201d, donde los padres asumen la responsabilidad de ense\u00f1ar a sus hijos a razonar en una atm\u00f3sfera de amor. El crecer en este tipo de familias permite a los ni\u00f1os aprender a identificar y valorar su libertad y a tomar responsabilidades por s\u00ed mismos y, finalmente, por la sociedad como un todo.<\/p>\n<p>Por cierto, este, el de la \u201cfamilia productiva\u201d, no ser\u00eda el caso de la familia conformada por una mujer, su marido y la hija de ambos, que presenta la obra que nos ocupa. Ello no es en absoluto extra\u00f1o. Todo lo contrario, es pertinente. Las familias, generalmente, son s\u00f3lo un reflejo de la sociedad y la cultura. Y la sociedad nos es tan cercana que con frecuencia se nos olvida que \u00e9sta es solo es uno de los m\u00faltiples medios para batallar con los asuntos de la vida.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 es lo pone en escena <em>Groenlandia<\/em>? Ciertamente no es el conflicto de una madre con su hija, no se trata de una obra que pone en escena el intento de una madre por abandonar a su hija. Es la puesta en escena del enfrentamiento de los deseos, de la subjetividad anhelada de una madre y la objetividad de la realidad en la cual que vive. Aspiraciones que solo puede alcanzar libr\u00e1ndose de toda atadura y enraizamiento, poniendo en cuesti\u00f3n el concepto de familia -concibiendo a la familia como una alegor\u00eda de la sociedad- y la noci\u00f3n de libertad moderna, o m\u00e1s bien, posmoderna. De ah\u00ed que al escuchar el vocablo que distingue y nombra al territorio del hielo y la frialdad, <em>Groenlandia<\/em>, tal vez Pauline Sales no solo nos quiera remitir a reconocer el referente geogr\u00e1fico, sino que tambi\u00e9n podr\u00eda ser que nos indique, nos proponga, allegarnos metaf\u00f3ricamente a esa conceptualizaci\u00f3n de \u201cfr\u00eda\u201d o \u201cg\u00e9lida\u201d de la denominaci\u00f3n taxon\u00f3mica de \u201cFamilias apartadas\u201d de Fromm.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1<em>Me voy a Groenlandia!<\/em>\u201d, profiere la madre. Con esta frase manifiesta su deseo de escape, de evasi\u00f3n. Y lo argumenta en su monologo-dial\u00f3gico frente a una ausente, invisible o imaginaria ni\u00f1a, su hija. Ella desea irse a <em>Groenlandia. <\/em>Lo discute y planifica frente a su hija no presente en la escena. A momentos pareciera que ambas ya estuvieran en este lugar. Ella lo describe y recorre sus calles. O quiz\u00e1s la escena solo representa un sue\u00f1o de esta madre, donde se le anticipan los conflictos y complejidades que traer\u00eda poner en pr\u00e1ctica esta deseada expresi\u00f3n de su voluntad. Esta frase, en la soledad del escenario de este unipersonal, tiene como funci\u00f3n establecer una concomitancia entre <em>Groenlandia<\/em>, la evasi\u00f3n y el escape de la realidad de esta mujer.<\/p>\n<p>En efecto, la b\u00fasqueda de motivos que justifiquen la conducta evasiva propia -esta pulsi\u00f3n cuestionadora en el caso de la madre en <em>Groenlandia<\/em>-, siempre es preponderante. Tanto m\u00e1s cuando predispuestos por las experiencias vividas se carece de la aceptaci\u00f3n de las exigencias de la realidad. El resultado de ello puede ser el autoenga\u00f1o. La autojustificaci\u00f3n por razones objetivas es estricta con la realidad, no es su deformaci\u00f3n; en \u00e9sta, por subjetivismo, es evidente el contraste entre la clara apreciaci\u00f3n de cualquier observador y la ciega terquedad del autoenga\u00f1ado. Afrontar el riesgo de una acci\u00f3n derivada de ello, ha de ser seg\u00fan las exigencias de la realidad, no del capricho, la temeridad o el desvar\u00edo del sujeto actuante.<\/p>\n<p>Pauline Sales, en su texto, devela la m\u00e1s profunda intimidad de una mujer. Expone t\u00f3picos de su vida &#8211; o de la vida de muchas, o de todas las mujeres-. La autora nos acerca a esas mujeres que deambulan entre la crudeza de la realidad cotidiana, signada por la suma de frustraciones e imposiciones sociales como la maternidad y el matrimonio y, por una realidad ilusoria que, si bien es discordante, es absolutamente real -y necesaria para resistir la realidad del mundo de la vida-. Es en esta \u201crealidad\u201d donde est\u00e1 presente el deseo de evadir su responsabilidad maternal y social. All\u00ed bulle el af\u00e1n de vivir sus deseos, los sue\u00f1os, las visiones, pensamientos, expresar su voluntad. Aspiraciones que son tan reales y, por cierto, tan en\u00e9rgicamente reprimidas.<\/p>\n<p>Por otra parte, y como lo revis\u00e1ramos m\u00e1s arriba siguiendo a Fromm, <em>Groenlandia<\/em> no s\u00f3lo da cuenta de las contradicciones de esta madre en relaci\u00f3n con su rol social impuesto, sino que tambi\u00e9n se adentra en la forma de conceptualizar a la \u201cFamilia\u201d, en esa distinci\u00f3n impuesta para su orden, conformaci\u00f3n y constituci\u00f3n, lo cual se propone representado materialmente en la puesta en escena. Es as\u00ed como con los elementos del dise\u00f1o escenogr\u00e1fico y de utiler\u00eda se reconstruyen, en el espacio esc\u00e9nico, la representaci\u00f3n simb\u00f3lica infantil de la generalizada, y dominante, noci\u00f3n de familia legitimada socialmente. Un s\u00edmil de aquella representaci\u00f3n presente en las calcoman\u00edas que adhieren en la ventana trasera de los veh\u00edculos. Un ideal imaginario requerido como propio, necesario y correcto. Esa noci\u00f3n de familia que se allega m\u00e1s a la distinci\u00f3n de un constructo social de car\u00e1cter econ\u00f3mico; o sea, una unidad de producci\u00f3n y consumo m\u00e1s que una org\u00e1nica sociocultural.<\/p>\n<p>Lo dijimos y lo reiteramos: <em>Groenlandia<\/em> es una compleja pieza del teatro que aborda el relato de una mujer de poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os, casada y con una hija que quiere emprender un viaje y abandonarlo todo. En este texto dram\u00e1tico Pauline Sales construye el rol del su personaje protagonista -la mujer, la madre, la esposa, la hija, la ciudadana-, desde todas las dimensiones de su persona y ser social; y va componiendo el personaje desde las relaciones antag\u00f3nicas entre ambos sujetos, los que en ella son dicot\u00f3micos, conforman su dial\u00e9ctica y la de su conflicto y, adem\u00e1s, no solo aquello que genera su malestar y conflicto existencial de su persona, sino tambi\u00e9n los del personaje dram\u00e1tico.<\/p>\n<p>Con esos elementos Sales lleva su personaje por un decurso esc\u00e9nico, por viaje introspectivo de regresi\u00f3n, por una deconstrucci\u00f3n de su vida presente, pasada y futura, poniendo el conflicto a la madre, la hija, la ni\u00f1a, la mujer, el ser social, que conviven en ella y en la escena, en esa soledad que tan bien queda expresado en la puesta en escena, con la ausencia de su hija interlocutora y un marido, el padre de su hija, mentado pero absolutamente ajeno y distante, tan lejano que ni siquiera es posible su presencia virtual, pero del que se logra construir un retrato en ausencia.<\/p>\n<p>Lo que nos presenta <em>Groenlandia<\/em> es el viaje de una mujer, madre y esposa contempor\u00e1nea, tras la b\u00fasqueda de su libertad, de su esencia, de su real identidad. Ello implica abandonar la familia, evadirse en los avatares de una aventura para no enfrentar una inextricable realidad. Una realidad que siempre es abierta, pero conculcada y constre\u00f1ida por la cotidianidad.<\/p>\n<p>Es un viaje, pero no un viaje f\u00edsico, sino m\u00e1s bien un periplo introspectivo por los sentimientos y emociones del personaje protag\u00f3nico. Un periplo que cimenta y sostiene el drama y el conflicto de esta madre. Es el viaje por todo aquello que sobrelleva por los requerimientos que el sistema cultural le impone por ser mujer.<\/p>\n<p>Es el viaje de emancipaci\u00f3n. El acto de auto exilio, de extra\u00f1amiento voluntario. Un viaje a la deriva y sin retorno \u2013el viaje o regreso a \u00cdtaca, le llamo yo-, como el de un iceberg, como el un t\u00e9mpano flotante; que como todo viaje de iceberg, finaliza en tragedia y destrucci\u00f3n, inmolaci\u00f3n y desaparici\u00f3n. \u00bfAcaso ese es el precio de la libertad; la del iceberg y la de la madre-esposa-mujer?<\/p>\n<p>\u00bfAcaso por ello <em>Groenlandia<\/em> como destino? Un viaje a un territorio devenido en ut\u00f3pico y metaf\u00f3rico. Un viaje a ese territorio; al de los t\u00e9mpanos de hielo a la deriva que semejan imponentes casas flotantes. Casas flotantes que dejan ver solo una peque\u00f1a parte de su realidad; la otra est\u00e1 hipostasiada. Est\u00e1 oculta, oscura, fr\u00eda y h\u00fameda como las l\u00e1grimas, como el dolor silencioso y escondido. No se deja ver. Est\u00e1 sumergida.<\/p>\n<p><em>Groenlandia<\/em> ya no es un punto designado por coordenadas geogr\u00e1ficas, ya no es un territorio. En este \u00e9xodo introspectivo, <em>Groenlandia<\/em> transmuta y se convierte en una utop\u00eda indeterminada, en un ethos, en una \u201ctierra prometida, en el nuevo \u201cPara\u00edso\u201d. Una quimera incierta, un constructo alterno simb\u00f3lico del que tal vez ella misma carezca de certeza de su existencia, de su realidad o irrealidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, lo que s\u00ed es incontrovertible es que <em>Groenlandia<\/em> es un mon\u00f3logo. Un mon\u00f3logo en el cual se da cuenta de necesidades, de carencias, de b\u00fasquedas; lo que no deja de tener una complejidad sustancial como tal, y ser un gran reto para su director y, por cierto, para quien lo interprete. Sostener en t\u00e9rminos esc\u00e9nicos una propuesta con una sola actriz o actor, mantener la necesaria tensi\u00f3n de su acci\u00f3n dram\u00e1tica permitiendo que el conflicto consiga desarrollarse en concomitancia con el inter\u00e9s y entusiasmo del espectador, es un gran desaf\u00edo. Sumemos a ello una dramaturgia que no consiente el facilismo o la simplicidad; que, en forma intencionada, apunta a la indefinici\u00f3n, a la polisemia; que no desea explicar, que busca evadir lo obvio y lo evidente en este viaje para dejar que el testigo presente de este deambular esc\u00e9nico, el espectador, deduzca, analice, piense, reflexione, juzgue, es de suyo una labor demandante y compleja que sobrepasa los requerimientos tradicionales de un montaje formal.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-176 aligncenter\" src=\"https:\/\/devnow.cl\/satch\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/foto-groenlandia-texto1.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"139\" \/><\/p>\n<p>Para ello, Javiera Osorio Ghigliotto, desde su rostro enmarcado por un foulard de seda y su cuerpo enfundado en un impermeable, desplaz\u00e1ndose sobre los tacos medianos de unos zapatos reina, articula su actuaci\u00f3n desde todas aquellas determinaciones ideol\u00f3gicas, estructurales y sist\u00e9micas, a las que debe responder, en su condici\u00f3n de madre y mujer, su personaje. Criterios normativos que agobian al personaje, provoc\u00e1ndole una suerte de disforia de la cual desea desembarazarse; para ello necesita huir, escapar, liberarse del influjo de todos ellos como \u00fanico modo de alcanzar la felicidad.<\/p>\n<p>Con esos elementos cuenta la actriz para componer el discurso de la obra y de su actuaci\u00f3n; pero tambi\u00e9n, y ello se hace evidente en la puesta en escena, con la exposici\u00f3n de su opini\u00f3n particular respecto al texto y al fen\u00f3meno te\u00e1trico en el cual se manifiesta y expresa como sujeto, persona y actriz. Ello no es tan solo simb\u00f3lico, sino que se materializa y concreta en ciertos momentos de la obra, como cuando Javiera Osorio Ghigliotto se desprende del personaje, para interpelar e interactuar con el p\u00fablico. Un ejercicio de desdoblamiento por lo dem\u00e1s riesgoso, pero que logra sortear magistralmente.<\/p>\n<p>Para definir la actuaci\u00f3n y el cometido de la actriz, basta una sola expresi\u00f3n: \u201cexquisita\u201d. Javiera Osorio Ghigliotto es potente, l\u00fadica, solida; llena la escena elegantemente y contiene al personaje, en su precisa y justa dimensi\u00f3n. Con rigor, y femenina desenvoltura, construye su argumento traspasando las emociones y tribulaciones del personaje y de la historia que \u00e9ste vive, prodigando y dotando a la narraci\u00f3n esc\u00e9nica de momentos sugerentes, los cuales admiten colegir una noci\u00f3n de mujer y de persona en diligente transformaci\u00f3n. Incluso, a veces, ambiguo e indeterminado, sorprendiendo al espectador no avisado. Talento y habilidad interpretativa que Javiera ya ha demostrado con otros personajes, tal como se pudo ver en \u201cLady Macbeth\u201d, \u201cLa Visita\u201d, etc.<\/p>\n<p>La direcci\u00f3n de \u00c1ngela Cabezas emerge desde el texto de Sales, que en sus manos adquiere una dimensi\u00f3n abstracta con met\u00e1foras esc\u00e9nicas y visuales que frisan lo po\u00e9tico. Con ello deconstruye los clivajes que presenta lo femenino y el personaje. Reelabora las peguntas humanas que indagan sobre la libertad y el sujeto como persona determinada por roles asignados por la sociedad. En la construcci\u00f3n de las escenas Cabezas es pragm\u00e1tica y objetiva, directa- Bebiendo de la propuesta de <a href=\"https:\/\/www.wikidata.org\/wiki\/Q2883663\">Baptiste Guiton<\/a> para la Com\u00e9die de Saint-\u00c9tienne, se centra en el texto y el desempe\u00f1o de la actriz. Para ello despeja la escena de todo lo accesorio y f\u00fatil, centrando en ella como en un punto de luz toda la puesta, la que Javiera logra sostener magistralmente. Con esta propuesta Cabezas expone, desnuda a la actriz sin ambages; dejando en claro que tras ello est\u00e1 la intensi\u00f3n, el deseo, de poner frente a los espectadores el discurso oral y corporal del personaje. C\u00f3mplices de este objetivo son el dise\u00f1o esc\u00e9nico, la iluminaci\u00f3n y la m\u00fasica que, creando atm\u00f3sferas pertinentes y sutiles, enfatizan la escena.<\/p>\n<p>En suma, la propuesta de La M\u00e1quina del Arte para el texto de Pauline Sales, bajo la direcci\u00f3n de Angela Cabezas, estrenada el 2015, es un montaje de refinado pulso minimalista que no teme provocar y hacer pensar temas relevantes de la sociedad actual. Una obra que habla de lo creemos que somos y de nuestra negaci\u00f3n a admitir que en verdad no lo somos; que indaga en la m\u00e1s at\u00e1vica dicotom\u00eda de los humanos, la eterna dial\u00e9ctica entre el ser y el hacer. Una pieza que no se queda solo en lo complejo e inextricable, todo lo contrario, es una puesta en escena de muy buen teatro que, como tal, se deja ver en toda su profunda complejidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Ficha T\u00e9cnica<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Obra: GROENLANDIA<\/p>\n<p>Autora: Pauline Sales<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Milena Grass<\/p>\n<p>Int\u00e9rprete: Javiera Osorio Ghigliotto<\/p>\n<p>Direcci\u00f3n: \u00c1ngela Cabezas<\/p>\n<p>Dise\u00f1o escenogr\u00e1fico: Koke Veliz y \u00c1ngela Cabezas<\/p>\n<p>Iluminaci\u00f3n: Julio Escobar Mellado<\/p>\n<p>Mundo sonoro: Juli\u00e1n Hornig (selecci\u00f3n y edici\u00f3n musical) La M\u00e1quina del Arte<\/p>\n<p>Compa\u00f1\u00eda: La M\u00e1quina del Arte<\/p>\n<p>Producci\u00f3n: La M\u00e1quina del Arte<\/p>\n<p>Fotograf\u00edas: Rodrigo Hern\u00e1ndez<\/p>\n<p>Fecha de estreno: 3 de septiembre de 2015<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-175\" src=\"https:\/\/devnow.cl\/satch\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/foto-dani1.jpg\" alt=\"\" width=\"79\" height=\"95\" \/>\u00a0<em>autor: DANIEL OMAR BEGHA<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLos espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma\u201d.\u00a0 \u00a0(George Bernard Shaw) No es un error, tampoco menoscabo, decir que Groenlandia es una compleja pieza teatral devenida del texto que en 2003 public\u00f3 Pauline Sales. 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