{"id":4181,"date":"2018-05-30T03:14:10","date_gmt":"2018-05-30T03:14:10","guid":{"rendered":"https:\/\/satch.cl\/?p=312"},"modified":"2018-05-30T03:14:10","modified_gmt":"2018-05-30T03:14:10","slug":"el-quijote-y-las-mujeres-pastoras-doncellas-labradoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/devnow.cl\/satch\/2018\/05\/30\/el-quijote-y-las-mujeres-pastoras-doncellas-labradoras\/","title":{"rendered":"EL QUIJOTE Y LAS MUJERES: pastoras, doncellas, labradoras"},"content":{"rendered":"<div class=\"initial-letter\"><ol>\n<li><strong>El Quijote como novela moderna. Guerra, humor y meta-literatura:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>La presencia de las mujeres en la inmortal obra de Cervantes,<em> El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha<\/em>, ha sido un aspecto que la cr\u00edtica literaria ha puesto poco a poco en el tapete, gracias a los pioneros estudios de Concha Espina, Azor\u00edn, Carmen Castro, J. Bautista Avalle-Arce, Iris Zavala, H\u00e9ctor M\u00e1rquez Villanueva y Carlos Mata, entre otros hispanistas<a href=\"\/satch\/#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Sin embrago, este alentador panorama en el \u00e1mbito especialista poca resonancia ha tenido en las artes esc\u00e9nicas, musicales, pict\u00f3ricas y literarias en las que a\u00fan el binomio don Quijote y Sancho Panza siguen present\u00e1ndose como modelo ic\u00f3nico de la novela, en ingeniosas recreaciones<a href=\"\/satch\/#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p>Se ha consensuado que <em>El<\/em> <em>ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha<\/em> inaugura la novela moderna en lengua castellana debido a que en ella convergen una serie factores narrativos y te\u00f3ricos que permiten darle tal calificativo, entre otros, el hecho de que en su interior se alberguen una serie de g\u00e9neros literarios menores o subg\u00e9neros, como la novela de caballer\u00edas, la novela pastoril, la novela morisca y la de viajes. La presencia de estos sub-g\u00e9neros dentro de uno mayor permite postular al <em>Quijote<\/em> como un recinto narrativo en el que se aglutinan todas las expectativas lectoras de una generaci\u00f3n, superando al primer romance. Este aspecto, meta-literario, se aprecia desde las primeras p\u00e1ginas de la obra. Baste recordar el pr\u00f3logo del <em>Quijote<\/em> de 1605, donde Cervantes declara no ser el autor o padre del Quijote, sino su padrastro; una historia que ha conocido en los anales de la Mancha y completado a trav\u00e9s de los cartapacios de Hice Hamete Benengeli, autor morisco que, en su cap\u00edtulo I, 9, presenta como el \u2018verdadero autor del Quijote\u2019<a href=\"\/satch\/#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>La intertextualidad \u2013 o di\u00e1logo entre textos\u2013 tambi\u00e9n se observa en la organizaci\u00f3n y modelos de sus dos partes. Mientras en la Primera Parte de 1605, las aventuras de don Quijote se inspiran en las aventuras del Amad\u00eds de Gaula, novela de caballer\u00edas m\u00e1s popular en la Espa\u00f1a del siglo XV; la Segunda Parte, de 1615, tendr\u00e1 como referente las aventuras del mismo Quijote protagonizadas en 1605. As\u00ed, literatura, ficci\u00f3n y meta-literatura se conjugan bajo una nueva \u00f3ptica, moderna.<\/p>\n<p>Su<em> imitatio<\/em> a los poemas caballerescos ha permitido que la cr\u00edtica interprete la obra en una doble dimensi\u00f3n, por una parte, una lectura que propone que Cervantes se propuso destruir y parodiar las novelas de caballer\u00eda, y otra que postula se propuso escribir la mejor novela de caballer\u00eda, y que lo logr\u00f3. Desde un punto de vista ret\u00f3rico destaca el uso perspectivismo, el contraste y lo grotesco. Muchas veces una misma historia se presenta desde distintos \u00e1ngulos a trav\u00e9s de sus personajes; esto permite que un hecho puntual se transforme en un hito relativo a medida lo presentan con matices sus protagonistas. Otros aspectos son la parodia, el travestismo y el humor. Para el c\u00e9lebre investigador alem\u00e1n Eric Auerbach el humor es el aspecto central y constitutivo de la obra cervantina, que ensombrece cualquier otra lectura, realista o rom\u00e1ntica de la novela. En palabras del erudito:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Del mismo modo que Dios hace lucir el sol y descender la lluvia sobre justos y pecadores, la locura de don Quijote ilumina y transfigura cuanto se cruza en su camino, derramando una alegr\u00eda imperturbable y entregando todo al m\u00e1s divertido desconcierto<\/em>\u00bb<a href=\"\/satch\/#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que el <em>Quijote<\/em> es una novela que se desenvuelve en el plano del humor, tambi\u00e9n es cierto que en ella se depositan una serie de reflexiones filos\u00f3ficas-serias en torno a la guerra moderna, la prisi\u00f3n pol\u00edtica y el cautiverio, espacio pol\u00edtico-social en el que Cervantes se desenvolvi\u00f3 gran parte de su vida, en su juventud, como soldado de las tropas de Carlos V.<\/p>\n<p>En 1571, a la edad de 24 a\u00f1os, se enrol\u00f3 junto a su hermano Rodrigo para participar de la batalla naval de Lepanto, que enfrent\u00f3 a la denominada Santa liga, una coalici\u00f3n integrada por los Estados pontificios, Espa\u00f1a, G\u00e9nova, Venecia, la Orden de Malta, entre otros principados italianos, contra a las tropas del Imperio Otomano, en sus luchas por la hegemon\u00eda de las rutas comerciales del Mediterr\u00e1neo Occidental. En dicha batalla naval, Cervantes fue herido en su pecho y mano izquierda por un arcabuz, dejando su mano inmovilizada<a href=\"\/satch\/#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>No se conserva ning\u00fan retrato aut\u00e9ntico de Miguel de Cervantes, todos los que existen son falsos, la mayor\u00eda de ellos derivan de una copia de la Real Academia a nombre de Juan de J\u00e1uregui, la que en realidades una imagen del duque de Uceda, como ha demostrado la cr\u00edtica<a href=\"\/satch\/#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. La \u00fanica descripci\u00f3n fidedigna que conocemos es su propio auto-retrato po\u00e9tico, en el pr\u00f3logo a sus <em>Novelas ejemplares<\/em> de 1613. L\u00e9ase:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Este que veis aqu\u00ed, de rostro aguile\u00f1o, de cabello casta\u00f1o, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte a\u00f1os fueron de oro, los bigotes grandes, la boca peque\u00f1a, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y \u00e9stos mal acondicionados y peor dispuestos porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni peque\u00f1o, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies; \u00e9ste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje al Parnaso, a imitaci\u00f3n del de C\u00e9sar Caporal Perusino, y otras obras que andan por ah\u00ed descarriadas y, quiz\u00e1 sin el nombre de su due\u00f1o. Ll\u00e1mase com\u00fanmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos a\u00f1os, y cinco y medio cautivo, donde aprendi\u00f3 a tener paciencia en las adversidades. Perdi\u00f3 en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, \u00e9l la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la m\u00e1s memorable y alta ocasi\u00f3n que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Cervantes a pesar de ser inmovilizado de su mano izquierda contin\u00fao en la guerra. En 1575, fue capturado junto a su hermano Rodrigo en la Costa Brava, probablemente en Palam\u00f3s, por el corsario alban\u00e9s Arnaut Mam\u00ed, que los traslad\u00f3 en calidad de cautivos a Argel, donde Cervantes pas\u00f3 cinco a\u00f1os (con varios intentos de fuga) hasta que, en 1580, fue rescatado por monjes Trinitarios por la suma de 500 escudos<a href=\"\/satch\/#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Los a\u00f1os de cautiverio en Argel permiten explicar la reiterada presencia de lo morisco en su obra, baste citar los t\u00edtulos de sus dramas: <em>Los tratos de Argel<\/em>; <em>Los ba\u00f1os de Argel; La gran Sultana, La batalla naval; <\/em>y en el mismo <em>Ingenioso hidalgo<\/em>, la historia del Cautivo y Zoraida en los cap\u00edtulos 39-41, de la Primera Parte de 1605.<\/p>\n<p>De regreso a Espa\u00f1a, entre 1587 y 1601, Cervantes dej\u00f3 el oficio de soldado para transformarse en comisario de abastos para la Armada Invencible. Como recaudador tuvo algunos problemas, en 1587, fue excomulgado por embargar trigo a unos can\u00f3nicos, y por el mismo hecho, en 1592 fue sentenciado a la c\u00e1rcel, aunque sali\u00f3 bajo fianza. Dos veces intent\u00f3 pasar a Am\u00e9rica, en 1582 y 1590, pero sus peticiones fueron rechazadas<a href=\"\/satch\/#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Un hecho crucial en el abandono de la vida de recaudador se da en 1597, cuando Cervantes cay\u00f3 preso en Sevilla. Ese a\u00f1o hab\u00eda depositado los ingresos en un banco de la ciudad, pero el banquero, Sim\u00f3n Freire de Lima, quebr\u00f3, y hasta esclarecer lo sucedido lo encarcelan cinco tristes meses. Nos cuenta en el Pr\u00f3logo de la Primera Parte del <em>Quijote<\/em>:<\/p>\n<p><em>\u00abDesocupado lector: sin juramento me podr\u00e1s creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el m\u00e1s hermoso, el m\u00e1s gallardo y m\u00e1s discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de Naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y as\u00ed, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 engendrar el est\u00e9ril y mal cultivado ingenio m\u00edo sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como qui\u00e9n se engendr\u00f3 en c\u00e1rcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitaci\u00f3n?<\/em>\u00bb, p. 13.<\/p>\n<p>Este hito permite proponer una fecha de dataci\u00f3n para la gestaci\u00f3n de la novela, <em>ad quem<\/em> se proponen los a\u00f1os de 1597-1604.<\/p>\n<p>La experiencia biogr\u00e1fica de Cervantes, a mi parecer, permite explicar algunos pasajes serios del <em>Quijote<\/em> en los que se propone una reflexi\u00f3n pol\u00edtica en torno a la guerra moderna, la c\u00e1rcel y el cautiverio. Entre ellos, el cap\u00edtulo 22 de la Primera Parte, que se centra en la liberaci\u00f3n de los condenados a la galera y la cr\u00edtica pondera como un hito anti-carcelario<a href=\"\/satch\/#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. La liberaci\u00f3n de los oprimidos instala una reflexi\u00f3n cr\u00edtica en torno la justicia, la prisi\u00f3n y la libertad que se sobrepone a cualquier derecho positivo. Don Quijote increpa a los carceleros declamando un c\u00e9lebre discurso abolicionista: \u00ab<em>All\u00e1 se lo haga cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo que no se descuida de castigar al malo ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres no y\u00e9ndonos nada con ello<\/em>\u00bb (I, 22, p. 268). Este pasaje ha inspirado nuestro cuadro de la liberaci\u00f3n de las presas de la galera.<\/p>\n<p>El segundo hito serio de la novela es su <em>Discurso<\/em> <em>de las armas y las letras<\/em>, en el que se compara la vida del estudiante con la del soldado, para concluir ponderando el rigor de la guerra como modelo de virtud. En dicho discurso, don Quijote propone una mirada cr\u00edtica a la guerra moderna (el uso de la artiller\u00eda y las armas de fuego) que modificaron las condiciones y valores de guerra antigua (de hombre a hombre). A partir del siglo XVI, el triunfo en la guerra no se salvaguarda por la heroicidad de los guerreros sino por la tecnolog\u00eda b\u00e9lica de los oponentes. Esta contradicci\u00f3n t\u00e9cnica y material postula un sentimiento tr\u00e1gico; don Quijote es un personaje anacr\u00f3nico que se lamenta de haberse ordenado caballero andante en una edad donde la guerra la deciden las armas de fuego y no el esp\u00edritu b\u00e9lico de los oponentes<a href=\"\/satch\/#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Dice en el cap\u00edtulo I, 38:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artiller\u00eda, a cuyo inventor, tengo para m\u00ed que en el infierno se le est\u00e1 dando el premio de su diab\u00f3lica invenci\u00f3n, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber c\u00f3mo o por donde, en la mitad del coraje y br\u00edo que enciende y anima los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quiz\u00e1 huy\u00f3 y se espant\u00f3 del resplandor que hizo el fuego al disparar de la maldita m\u00e1quina), y corta y acaba en un instante los pensamientos y vida de qui\u00e9n la merec\u00eda gozar luengos siglos<\/em>. <em>Y as\u00ed, considerando esto, estoy por decir que en el alma me pesa de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable como es esta en que ahora vivimos; porque aunque a m\u00ed ning\u00fan peligro me pone miedo, todav\u00eda me pone recelo pensar si la p\u00f3lvora y el esta\u00f1o me han de quitar la ocasi\u00f3n de hacerme conocido por el valor de mi brazo y filos de mi espada, por todo lo descubierto por la tierra. Pero haga el cielo lo que fuere servido; que tanto ser\u00e9 m\u00e1s estimado si salgo con lo que pretendo, cuanto a mayores peligros me he puesto que se pusieron los caballeros andantes de los pasados siglos<\/em>\u00bb (I, 38, p. 497).<\/p>\n<p>Don Quijote es un personaje escapista que se propone restituir valores universales perdidos: el honor, el respeto, la bondad, la defensa de los oprimidos y menesterosos; busca regresar a una primera \u2018Edad dorada\u2019 en donde el inter\u00e9s privado y el trabajo de la tierra no se impon\u00eda a\u00fan a la humanidad<a href=\"\/satch\/#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Vive en el pasado, es un personaje pre-moderno que critica y rechaza su presente. No porta armas de fuego, no lleva dinero, ni tampoco obedece a ning\u00fan general, se obedece a s\u00ed mismo, inspirado en el modelo de los caballeros andantes; el valor de sus armas y acciones se sustentan en la bondad de un humanismo universal.<\/p>\n<p>Estos aspectos pol\u00edtico-ut\u00f3picos en las armas del Quijote han permitido que la obra de Cervantes se interprete desde una \u00f3ptica revolucionaria; entre estos \u00faltimos trabajos deben destacar libro del historiador espa\u00f1ol Jos\u00e9 Antonio Maravall <em>El humanismo de las armas en Don Quijote<\/em>, de 1948, como en las recreaciones en las artes pl\u00e1sticas del chileno Roberto Mata, en una serie de litograf\u00edas y poemas compuestos entre 1985-1990 intituladas el <em>Quijote seg\u00fan Roberto Matta<\/em><a href=\"\/satch\/#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>El libro est\u00e1 adornado con algunos poemas de Matta y Gonzalo Rojas. El de Matta, intitulado <em>Don quejado de las manchas<\/em>, de 1985, se inspira en la primera salida de don Quijote que la cr\u00edtica literaria llama \u00abaventura de la realidad\u00bb. En ella, su primera salida, don Quijote se inviste como caballero andante en una posada donde residen dos \u2018mozas del partido\u2019 o prostitutas, la Tolosa y la Molinera, junto al Ventero (I, 3, p. 65). La presencia de las prostitutas en la investidura de don Quijote es un primer ejemplo de la representaci\u00f3n realista del mundo femenino en la novela. Don Quite les pregunta sus nombres, la primera responde:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Ella respondi\u00f3 con mucha humildad que se llamaba la Tolosa, y que era hija de un remend\u00f3n, natural de Toledo, que viv\u00eda en las tendillas de Sancho Bienaya, y que donde que quiera que ella estuviese le servir\u00eda y le tendr\u00eda por se\u00f1or. Don quijote le replic\u00f3 que, por su amor, le hiciese merced que de all\u00ed adelante se pusiese don y se llamase do\u00f1a Tolosa<\/em>\u00bb (I, 3, p. 65).<\/p>\n<p>Este pasaje inspira en mentado poema de Roberto Matta, l\u00e9ase un extracto de \u00e9l:<\/p>\n<p><em>\u00abPues el prop\u00f3sito de este Quijante va en inter\u00e9s de la libertad de los hu\u00e9rfanos, de los esclavos, de las viudas y de todos los desamparados que sufren cadenas, incluyendo tambi\u00e9n la virginidad de las doncellas, pues es entre dos doncellas poco v\u00edrgenes \u2014de esas que llaman del partido\u2014 que se espaldaraza este caballero, velando sus armas entre rudos y arrieros, es as\u00ed como este hidalgo, con su estropajo de justicia, se propone lavar los vidrios de las v\u00edctimas, maculados por los embrujantes tiranos que los acongojan\u00bb<\/em><a href=\"\/satch\/#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><em><strong>[13]<\/strong><\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Este poema de Roberto Matta al Quijote recuerda su c\u00e9lebre cuadro <em>Hagamos la guerrilla interior para parir un hombre nuevo<\/em>, de 1972.<\/p>\n<p>Don Quijote de la Mancha tambi\u00e9n es un <em>hombre nuevo<\/em> que se autoconstruye as\u00ed mismo con el objetivo de salvaguardar los valores de un Nuevo Mundo.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li><strong> El Quijote y las mujeres<\/strong>. <strong>Dulcinea como personaje literario:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Dulcinea del Toboso es un imaginario plat\u00f3nico que crea don Quijote a partir del personaje real-veros\u00edmil de Aldonza Lorenzo. El nombre de Aldonza Lorenzo evoca rusticidad y connotaciones er\u00f3ticas. Fue com\u00fan en la literatura popular del Siglo de Oro. <em>La Lozana andaluza<\/em>, una prostituta, protagonista de la novela picaresca an\u00f3nima de 1527, lleva tal nombre porque en realidad, Lozana, es un anagrama de Aldonza. Tambi\u00e9n se llama Aldonza la madre de Pablo, el protagonista de <em>El<\/em> <em>busc\u00f3n <\/em>de Quevedo, de 1626, una reconocida alcahueta, prostituta y bruja. Su estilizaci\u00f3n en Dulcinea del Toboso evoca dulzura; como ha propuesto la cr\u00edtica, su nombre es de raigambre pastoril, m\u00e1s que caballeresco y su cacofon\u00eda evoca al de otras hero\u00ednas cl\u00e1sicas como Galatea, Melibea, Dorotea<a href=\"\/satch\/#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p>Dulcinea del Toboso nace al mismo tiempo que don Quijote con el objetivo de dar esplendor y sentido rom\u00e1ntico a sus acciones heroicas. En su primer cap\u00edtulo, cuando se autoconstruye don Quijote, se inventa a Dulcinea del Toboso:<\/p>\n<p><em>\u00abPuesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso pon\u00e9rsele a s\u00ed mismo, y en este pensamiento dur\u00f3 otros ocho d\u00edas, y cabo se vino a llamar don Quijote; de donde, como queda dicho, tomaron ocasi\u00f3n los autores desta tan verdadera historia que, sin duda, se deb\u00eda llamar Quijada, y no Quesada, como otros quisieron decir<\/em> [\u2026]<\/p>\n<p><em>Limpias, pues sus armas, hecho del morri\u00f3n celada, puesto nombre a su roc\u00edn y confirm\u00e1ndose a s\u00ed mismo, se dio a entender que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse; porque el caballero andante sin amores era \u00e1rbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma. <\/em>[\u2026]<\/p>\n<p><em>Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo hab\u00eda una moza labradora de muy buen parecer, de quien \u00e9l un tiempo anduvo enamorado, aunque, seg\u00fan se entiende, ella jam\u00e1s lo supo, ni se dio cata dello. Llam\u00e1base Aldonza Lorenzo, y a \u00e9sta le pareci\u00f3 ser bien darle t\u00edtulo de se\u00f1era de sus pensamientos, y busc\u00e1ndole nombre que no se desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran se\u00f1ora, vino a llamarla Dulcinea del Toboso, porque era natural del Toboso; nombre, a su parecer, m\u00fasico y peregrino y significativo, como todos los dem\u00e1s que a \u00e9l y a sus cosas hab\u00eda puesto. <\/em>(I, 1, p. 48)<\/p>\n<p>Dulcinea transita como personaje literario desde una Primera Parte en la que se desenvuelve en un margen idealista- plat\u00f3nico, a una Segunda parte, en la que es un impulso narrativo de la novela que motiva gran parte de las acciones de don Quijote y Sancho Panza.<\/p>\n<p><strong>2.1 Algunos hitos de la Primera Parte: \u2018La aventura de la belleza\u2019, (I, 4).<\/strong><\/p>\n<p>En la Primera Parte de la novela la apariencia f\u00edsica de Dulcinea facilita la creaci\u00f3n de una comicidad basada en el contraste; ya el hecho de su inexistencia promueve la invenci\u00f3n, el travestismo y el juego. Su imagen plat\u00f3nica da pie para construir varios pasajes humor\u00edsticos. En el cuarto cap\u00edtulo, denominado por la cr\u00edtica literaria la \u00abaventura de la belleza\u00bb, don Quijote se encuentra con una caravana de mercaderes toledanos a los que obliga a declarar la belleza de la sin par Dulcinea del Toboso. Los mercaderes le existen un retrato de ella, con lo cual lo confirmar\u00edan lo solicitado, a\u00fan si \u00e9sta no fuera hermosa en realidad. Los comerciantes presentan a Dulcinea de una manera grotesca, que incita la c\u00f3lera de don Quijote. L\u00e9ase un pasaje de esta aventura:<\/p>\n<p>\u00ab<em>-Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella m\u00e1s hermosa que la Emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso [\u2026] estamos tan de su parte, que, aunque su retrato nos muestre que es tuerta de un ojo y que del otro le mana bermell\u00f3n y azufre, con todo eso, por complacer a vuestra merced, diremos en su favor todo lo que quisiere.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; no le mana, infame \u2013 respondi\u00f3 don Quijote encendido en c\u00f3lera \u2013, no le mana, digo, eso que dec\u00eds, sino \u00e1mbar y algalia entre algodones, y no es tuerta ni concorvada, sino m\u00e1s derecha que un uso de Guadarrama. Pero \u00a1vosotros pagar\u00e9is la grande blasfemia que hab\u00e9is dicho contra tama\u00f1a beldad como la de mi se\u00f1ora\u00bb <\/em><\/p>\n<p>[Don Quijote los ataca y cae su caballo Rocinante. Replica dese el suelo]<\/p>\n<p><em>&#8211; Non fuy\u00e1is, gente cobarde; gente cautiva, atended, que no por culpa m\u00eda, sino de mi caballo, estoy aqu\u00ed rendido\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo siguiente, I, 5, don Quijote es hallado por un vecino que lo reconoce y llama \u2018Alonso Quijano\u2019, su primer nombre antes de transformarse en caballero andante. Ante tal denominaci\u00f3n don Quijote replica su famoso texto: \u00abYo soy quien soy\u00bb y \u00abs\u00e9 qui\u00e9n puedo ser\u2026\u00bb. Esta c\u00e9lebre frase llev\u00f3 a Miguel de Unamuno a tildar al <em>Quijote<\/em> como el \u00abCaballero de la fe\u00bb. A mi modo de ver, este c\u00e9lebre parlamento representa una de las claves de la identidad moderna: \u00absomos lo que creemos de nosotros mismos\u00bb; \u00absomos nuestra propia auto-percepci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2.2. Dulcinea Petrarquista: s\u00edmbolo de un ideal (I, 13-I, 25)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Habr\u00e1 que esperar a que ocho cap\u00edtulos m\u00e1s adelante para que don Quijote nos ofrezca un detallado retrato f\u00edsico de Dulcinea, que presenta a unos cabreros desde un punto de vista po\u00e9tico, de raigambre petrarquista, en el que la belleza de la mujer se describe acorde los estereotipos masculinos de occidente: es rubia, blanca, delicada, de dientes perfectos. L\u00e9ase su imaginario:<\/p>\n<p><em>\u00ab-Yo no podr\u00e9 afirmar si la dulce mi enemiga gusta, o no, de que el mundo sepa que yo la sirvo; s\u00f3lo s\u00e9 decir, respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide, que su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad por lo menos ha de ser princesa, pues es reina y se\u00f1ora m\u00eda; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quim\u00e9ricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son de oro, su frente campos el\u00edseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, m\u00e1rmol su pecho, marfil sus manos, su blancura de nieve, y las partes que a la vista humana encubri\u00f3 la honestidad son tales, seg\u00fan yo pienso y entiendo, que solo la discreta consideraci\u00f3n puede encarecerlas, y no compararla<\/em>s\u00bb (I, 13, p. 154).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, I, 25, don Quijote hace una penitencia en la Sierra Morena a imitaci\u00f3n del caballero Beltenebros. En ese entonces, env\u00eda a Sancho al Toboso con una carta para Dulcinea, carta que por lo dem\u00e1s Sancho Panza nunca entrega. Antes de iniciar su comitiva el escudero le pregunta a don Quijote \u00bfc\u00f3mo reconocer a Dulcinea del Toboso?, y \u00e9ste le revela su identidad r\u00fastica como Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y Teresa Nogales. Al reconocerla, Sancho exclama un c\u00f3mico parlamento que es un contrapunto al imaginario petrarquista del caballero andante. L\u00e9ase un fragmento de este pasaje:<\/p>\n<p><em>-\u00a1Ta, ta!-dijo Sancho- \u00bfQu\u00e9 la hija de Lorenzo Corchuelo es la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo? [\u2026]<\/em><\/p>\n<p><em>Bien la conozco y s\u00e9 decir que tira tan bien una barra como el m\u00e1s forzudo zagal de todo el pueblo. \u00a1Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviese por se\u00f1ora! \u00a1Oh hideputa, qu\u00e9 rejo tiene y que voz! [\u2026] Y lo mejor que tiene es que no es nada melindrosa, porque tiene mucho m\u00e1s de cortesana: con todos se burla y de todos hace mueca y donaire [\u2026] con justo t\u00edtulo puede desesperarse y ahorcarse, que nadie habr\u00e1 que lo sepa que no diga que hizo demasiado de bien [\u2026] ha muchos d\u00edas que no la veo y debe de estar ya trocada, porque gasta mucho la faz de las mujeres andar siempre al campo, al sol y al aire<\/em>\u00bb<\/p>\n<p>Replica don Quijote:<\/p>\n<p><em>\u00abY as\u00ed, b\u00e1stame a mi pensar y creer que la buena Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta; y en lo del linaje importa poco, que no han de ir a hacer la informaci\u00f3n d\u00e9l para darle alg\u00fan h\u00e1bito, y yo me hago cuenta que es la m\u00e1s alta princesa del mundo. Porque has de saber, Sancho, si no lo sabes, que dos cosas solas incitan a amar m\u00e1s que otras; que son la mucha hermosura y la buena fama, pocas le llegan. Y para concluir con todo, yo imagino que todo lo que digo es as\u00ed, sin que sobre ni falte nada. Y p\u00edntola en mi imaginaci\u00f3n como la deseo, as\u00ed en la belleza como en la principalidad, y ni la llega Elena, ni la alcanza Lucrecia, ni otra alguna de las famosas mujeres de las edades pret\u00e9ritas, griega, b\u00e1rbara o latina<\/em>\u00bb, I, 25, p. 313.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Para el enamorado don Quijote del Mancha, Aldonza Lorenzo es Dulcinea del Toboso. Bajo los modelos del amor cort\u00e9s la ha creado en su imaginaci\u00f3n, transmut\u00e1ndola de simple labradora a gran dama: <em>\u00abY as\u00ed, b\u00e1stame a mi pensar y creer que la buena Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta; y en lo del linaje importa poco, que no han de ir a hacer la informaci\u00f3n d\u00e9l para darle alg\u00fan h\u00e1bito, y yo me hago cuenta que es la m\u00e1s alta princesa del mundo\u2026 Y p\u00edntola en mi imaginaci\u00f3n como la deseo, as\u00ed en la belleza como en la principalidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El idealismo plat\u00f3nico en torno a Dulcinea y la falsa visita de Sancho al Toboso, son un impulso narrativo que organiza gran parte de la trama del <em>Quijote <\/em>de 1615, en la que don Quijote y su escudero buscan a la inexistente Dulcinea por el Toboso.<\/p>\n<p><strong>2.3 Segunda Parte de 1615: \u2018Dulcinea encantada\u2019<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>El personaje Dulcinea del Toboso transita desde una Primera Parte en el que se desenvuelve en el plano de lo ideal, con algunas breves intervenciones en el territorio de lo realista. Mientras en la Segunda, de 1615, es un motor que gu\u00eda las acciones b\u00e9licas de don Quijote que la cree encantada a partir de los montajes espectaculares de Sancho Panza y los duques, que la presentan sucesivamente como una labradora o prisionera del mago Merl\u00edn.<\/p>\n<p>Su primer encantamiento lo induce Sancho Panza en el cap\u00edtulo 10 de la Segunda Parte. Con el objetivo de dar veracidad a su primer falso encuentro con Dulcinea (I, 31), Sancho hacer pasar a unas labradoras que halla en el camino por Dulcinea. Se arrodilla ante las labradoras, que le responden de una manera sencilla y distante, asombradas por su broma:<\/p>\n<p>\u00ab<em>-Ap\u00e1rtense nora en tal del camino, y d\u00e9jennos pasar, que vamos de priesa.<\/em><\/p>\n<p><em>A lo que respondi\u00f3 Sancho:<\/em><\/p>\n<p><em>-\u00a1Oh princesa y se\u00f1ora universal del Toboso!, \u00bfc\u00f3mo vuestro magn\u00edfico coraz\u00f3n no se enternece viendo arrodillado ante vuestra sublimada presencia a la coluna y sustento de la andante caballer\u00eda?<\/em><\/p>\n<p><em>Oyendo lo cual otra de las dos dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>-Mas \u00a1jo, que te estrego, burra de mi suegro!\u00a1 Mirad con qu\u00e9 se vienen los se\u00f1oritos ahora a hacer burlas de las aldeanas, como si aqu\u00ed no supi\u00e9semos echar pullas como ellos! Vayan su camino, e d\u00e9jennos hacer el nueso, y serles ha sano\u00bb<\/em> (II, 10, p. 766).<\/p>\n<p>Me gusta la representaci\u00f3n sencilla y distante que Cervantes propone del encuentro don Quijote con Dulcinea como labradora. En vez de presentarla de una manera grotesca, vulgar y sat\u00edrica, como fue recurrente representar al mundo popular en la literatura \u00e1urea, nos revela a unas labradoras ajenas, incr\u00e9dulas y valientes a las bromas masculinas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de este episodio, don Quijote creer\u00e1 a Dulcinea constantemente encantada, transformada en labradora o prisionera de sus enemigos hechiceros. El enga\u00f1o de Sancho tambi\u00e9n ser\u00e1 utilizado por los duques cap\u00edtulos m\u00e1s adelantes, que van a tramar una compleja burla a don Quijote basada en el encantamiento de Dulcinea (II, 35). Se propone un montaje teatral, una posici\u00f3n burlesca, en la que vemos a Dulcinea por tercera vez en esta Segunda Parte: aparece encarnada por un paje, acompa\u00f1ada por una corte de mujeres barbudas, y tambi\u00e9n de Montesinos y el mago Merl\u00edn, que trae la noticia de que para desencantarla Sancho debe darse tres mil y trecientos azotes \u00aben ambas sus valientes posaderas, \/ al aire descubiertas, y de modo \/ que le escuezan, le amarguen y le enfaden\u00bb (II, 35, pp. 1008-1009). Esto, para don Quijote supone una nueva tragedia por que la misi\u00f3n de desencantar a su amada no est\u00e1 en sus manos. Y este asunto se transformar\u00e1 para el caballero en una obsesi\u00f3n que le va a acompa\u00f1ar hasta el final de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estos dos montajes, el de Sancho y los duques, don Quijote nunca m\u00e1s tiene la certeza de haber liberado a Dulcinea del Toboso, que desaparece de la narraci\u00f3n con el colof\u00f3n: \u00ab-<em>Malum signum<\/em>! <em>Malum signum<\/em>! Liebre huye, galgos la siguen: \u00a1Dulcinea no parece!\u00bb (II, 73, p. 1318).<\/p>\n<p>Dulcinea es un personaje que desaparece de la novela de la manera silenciosa, es un enigma femenino que transita entre el idealismo plat\u00f3nico y el plano de lo c\u00f3mico, real-veros\u00edmil. Su anonimato y ambig\u00fcedad literaria me hace vincularla con las mujeres desaparecidas, las muertas, las an\u00f3nimas de la historia; mujeres que al igual que Dulcinea del Toboso nadie tiene la certeza de su paradero ni verdadera identidad.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li><strong> Otras mujeres en el Quijote: pastoras, labradoras, mujeres del hogar:<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Azor\u00edn afirmaba que si hubiera que ponerle otro t\u00edtulo al <em>Quijote<\/em>, este deber\u00eda ser <em>un hombre y varias mujeres<\/em>. Y, es cierto, porque que en la obra de Cervantes se puede reconocer gran parte del universo social femenino del Siglo de Oro. Entre otras mujeres cabe destacar a:<\/p>\n<p><strong>Maritornes<\/strong>: sirvienta y prostituta de la venta de Juan Palomeque el Zurdo. Es protagonista de varios pasajes del Quijote de 1605 y 1615. Sus rasgos f\u00edsicos contradicen las ideas neoplat\u00f3nicas, seg\u00fan las cuales la belleza externa se identifica con la interna, la del cuerpo con la del alma. Maritornes es fea por fuera, f\u00edsicamente, pero tiene buen coraz\u00f3n (por ejemplo, se muestra compasiva con Sancho tras el manteo). Tambi\u00e9n representa la carnalidad y as\u00ed, cuando acude a su cita nocturna con el arriero, provoca la confusi\u00f3n de don Quijote, desatando una graciosa escaramuza (I, 16).<\/p>\n<p><strong>Las mozas del partido<\/strong> \u2018o las prostitutas de la venta\u2019. En cap\u00edtulo primero I, 1, don Quijote se inviste como caballero andante en compa\u00f1\u00eda de dos \u2018mozas del partido\u2019 o prostitutas, la Tolosa y la Molinera. Su inclusi\u00f3n es un ejemplo m\u00e1s de la compleja realidad social del Siglo de Oro en la novela. Baste recordar que las hermanas de Cervantes, llamadas sat\u00edricamente en Madrid \u2018las Cervantas\u2019, denunciaron a varios de sus amantes por promesa de matrimonio incumplidas, los que deb\u00edan pagar una restituci\u00f3n por haberse acostado con ellas y no cumplir el prometido matrimonio; en una especie de extorsi\u00f3n sexual<a href=\"\/satch\/#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Moriscas: <\/strong>son testimonio de las experiencias de Cervantes como cautivo. <strong>Zoraida<\/strong> es la hija del moro Agi Morato; huye de su hogar con el objetivo de seguir a Lela Mari\u00e9n (la Virgen Mar\u00eda) y ser cristiana. Para eso ayuda a escapar a un soldado espa\u00f1ol cautivo, roba dineros a su padre y se fugan juntos a Espa\u00f1a. Su historia don Quijote la conoce en la venta de Juan Palomeque el Zurdo, entre los cap\u00edtulos I, 38-41.<\/p>\n<p>En la Segunda Parte, cap\u00edtulo 63, se presenta a <strong>Ana F\u00e9lix Ricote<\/strong>, una mora conversa que por los azares ha sido cautiva en Argelia. Su historia es un eco la erradicaci\u00f3n morisca en Espa\u00f1a promovida por los edictos de Felipe III.<\/p>\n<p><strong>Pastoras<\/strong>: provienen de una tradici\u00f3n pret\u00e9rita, greco-latina. En la Primera Parte de 1605, 13, destaca la figura <strong>Marcela, <\/strong>pastora hermosa y deseada por varios hombres a los que rechaza por una vida buc\u00f3lica-pastoril. Encarna el ideal de la mujer independiente y soltera (I, 13). La cr\u00edtica contempor\u00e1nea la ha tildado como una de las primeras feministas de la literatura espa\u00f1ola<a href=\"\/satch\/#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. Su discurso a la libertad de las mujeres ha inspirado uno de los cuadros de nuestro montaje.<\/p>\n<p>Una segunda pastora de la Primera Parte, I, 51, es <strong>Leandra<\/strong> de diecis\u00e9is a\u00f1os, hija de un rico labrador. Ella se enamora de un extranjero, Vicente de la Roca, que despu\u00e9s de seducirla y fugarse juntos, la desnuda, roba su dinero y abandona en bosque. En represalia su padre la encierra en un monasterio. Leandra es un ejemplo de las adolescentes enga\u00f1adas y los hombres deshonestos.<\/p>\n<p><strong>Luscinda \/ Dorotea<\/strong>: son protagonistas de un cuadro amoroso que se narra en la Primera Parte, entre los cap\u00edtulos 25 y 29. Dorotea encarna la independencia y la libertad de pensamiento, a la vez que habla abiertamente de los hechos \u00edntimos que ha experimentado con don Fernando, al que exige cumplir su promesa de matrimonio tras su v\u00ednculo sexual. Mientras Luscinda es un personaje que se conoce de manera gradual, su historia nos es narrada por su enamorado Cardenio, apareciendo s\u00f3lo en el desenlace del cuadro. Cervantes usa aqu\u00ed t\u00e9cnica del contraste y el final feliz. Se concluye con las parejas: Dorotea y Don Fernando; Luscinda y Cardenio.<\/p>\n<p><strong>Claudia Jer\u00f3nima<\/strong>: asesina y pr\u00f3fuga, una de las pocas mujeres picarescas de la novela. Mat\u00f3 a su enamorado, Vicente Torrellas, por haberla enga\u00f1ado y contra\u00eddo matrimonio con otra mujer. Su historia se presenta en el cap\u00edtulo 60 de la Segunda Parte de 1615.<\/p>\n<p><strong>La hija del ventero<\/strong> Juan Palomeque el Zurdo. Es una de las mujeres innominadas de la novela. Por sus acciones sabemos que es silenciosa y traviesa. Siempre act\u00faa bajo la presencia de Maritornes. Manuel Machado le dedic\u00f3 un hermoso poema: <em>La hija del ventero<\/em>: \u00abLa hija callaba y se sonre\u00eda\u2026\u00bb<a href=\"\/satch\/#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p><strong>Sanchica<\/strong>: es la hija de Sancho Panza y Teresa Panza, representa la inocencia y la sencillez del mundo popular. Su madre, <strong>Teresa Panza<\/strong> (o tambi\u00e9n llamada Juana Panza en el <em>Quijote<\/em> de 1605) personifica el \u00e1mbito de lo dom\u00e9stico, la racionalidad de la due\u00f1a de casa y tambi\u00e9n es un s\u00edmbolo del amor conyugal. A pesar de todo, Teresa y Sancho son un matrimonio feliz<a href=\"\/satch\/#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>El ama y la sobrina<\/strong>: son otras figuras del espacio dom\u00e9stico, tambi\u00e9n innominadas; el nombre de la sobrina de don Quijote, Antonia Quijana, lo conocemos s\u00f3lo en el desenlace de la novela, II, 74.<\/p>\n<p><strong>Las due\u00f1as<\/strong>: \u2018se\u00f1ora anciana viuda\u2019 representan el \u00e1mbito del hogar y el resguardo de las doncellas. Fueron ampliamente representadas como modelo sat\u00edrico por la literatura del Siglo de Oro. En el <em>Quijote <\/em>destacan <strong>do\u00f1a Rodr\u00edguez<\/strong>, que sirve en casa de los duques. Es un personaje activo que cuenta sus pesares a Don Quijote (II, 52). Otro caso es la <strong>Due\u00f1a Dolorida o condesa Trifaldi, <\/strong>un personaje ficcional que inventan los duques para representar el episodio del gigante Malambruno y las tristezas de la raptada princesa Antonomasia (II, 39); en otra de las burlas a Don Quijote<a href=\"\/satch\/#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>La duquesa<\/strong>: es un personaje que solo conocemos por sus acciones, no retrata ninguna experiencia personal ni \u00edntima. Es descrita s\u00f3lo de manera externa. Para gran parte de la cr\u00edtica su intromisi\u00f3n en el <em>Quijote<\/em> es una cr\u00edtica de Cervantes a la nobleza ociosa y mal entretenida<a href=\"\/satch\/#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de este recorrido sumario de las mujeres en el <em>Quijote de la Mancha<\/em> pretendemos promover una investigaci\u00f3n y revisi\u00f3n de los cl\u00e1sicos desde un punto de vista femenino, con el objetivo de reinterpretar sus principales hitos. Nuestra <em>Dulcinea encadenada<\/em> es una recreaci\u00f3n teatral cervantina que se sit\u00faa desde un <em>locus<\/em> b\u00e9lico moderno, en consonancia con el propuesto por don Quijote, que trasladamos al caso de las erradicaciones campesinas y las luchas de las mujeres ind\u00edgenas latinoamericanas. Bajo esta mirada decolonial nos aproximamos al monumental <em>Quijote de la Mancha<\/em>, obra que todos reconocemos pero muy pocos en realidad comprenden; como un emblema \u2013o ejemplo m\u00e1s\u2013 de la usurpaci\u00f3n de la memoria colectiva, la cultura y lenguaje de nuestro pueblo hispanoparlante. El inter\u00e9s de socializar y abrir su entendimiento a un p\u00fablico heterog\u00e9neo es el origen est\u00e9tico y pol\u00edtico de este montaje teatral.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-314\" src=\"https:\/\/devnow.cl\/satch\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/foto-rodrigo.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"153\" \/><\/p>\n<p><em><strong>Prof. Rodrigo Fa\u00fandez Carre\u00f1o\/\u00a0Universidad del B\u00edo-B\u00edo\/\u00a0<a href=\"mailto:rfaundez@ubiobio.cl\">rfaundez@ubiobio.cl<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n<h6>\u00a0Bibliograf\u00eda:<\/h6>\n<h6>Auerbach, Eric, \u00abDulcinea encantada\u00bb en <em>M\u00edmesis o la representaci\u00f3n de la realidad en la literatura occidental<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1945, pp. 314-339, versi\u00f3n on-line de: <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/quijote_antologia\/auerbach.htm\">https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/quijote_antologia\/auerbach.htm<\/a><\/h6>\n<h6>Blecua, Alberto, \u00abIntroducci\u00f3n a <em>Don Quijote de la Mancha<\/em>\u00bb, Espasa, Barcelona, 2010, pp. 18-136.<\/h6>\n<h6>Borges, Jorge Luis, \u00abPierre Menard, verdadero autor del Quijte\u00bb en <em>Ficciones<\/em>, Buenos Aires, Emec\u00e9, 1944.<\/h6>\n<h6>Cervantes Saavedra, Miguel de, <em>Don Quijote de la Mancha,<\/em> ed. Alberto Blecua, Espasa, Barcelona, 2010.<\/h6>\n<h6>Cervantes Saavedra, Miguel de, <em>El cuento de la pastora Marcela (una feminazi en el Quijote)<\/em>, ed. La Curra, Espa\u00f1a, Creative Commons, 2013. <a href=\"http:\/\/todasomosyokoono.blogspot.cl\/2013\/11\/el-cuento-de-la-pastora-marcela-una.html?zx=8827bebf638d4d0f\">http:\/\/todasomosyokoono.blogspot.cl\/2013\/11\/el-cuento-de-la-pastora-marcela-una.html?zx=8827bebf638d4d0f<\/a><\/h6>\n<h6>Machado, Manuel, \u00abLa hija del Ventero\u00bb: <a href=\"https:\/\/porvosmuero-hio.blogspot.cl\/2010\/03\/manuel-machado-la-hija-del-ventero.html\">https:\/\/porvosmuero-hio.blogspot.cl\/2010\/03\/manuel-machado-la-hija-del-ventero.html<\/a><\/h6>\n<h6>Mata, Carlos, \u00ab \u201cElla pelea en m\u00ed y vence en m\u00ed\u201d: Dulcinea, ideal amoroso del Caballero de la Voluntad\u00bb, <em>Pr\u00edncipe de Viana<\/em>, 66, 236, 2005, pp. 663-676.<\/h6>\n<h6>Mata, Carlos, <em>Blog \u00cdnsula Bara\u00f1aria<\/em>, <a href=\"https:\/\/insulabaranaria.wordpress.com\/tag\/personajes-femeninos-del-quijote\/\">https:\/\/insulabaranaria.wordpress.com\/tag\/personajes-femeninos-del-quijote\/<\/a> visitado el 20 de abril del 2018.<\/h6>\n<h6>Matta, Roberto y Gonzalo Rojas, <em>El Quijote de Matta en di\u00e1logo con Gonzalo Rojas, cronolog\u00edas cruzadas<\/em>, en: <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/artes\/matta_rojas\/cronologias_01.htm\">https:\/\/cvc.cervantes.es\/artes\/matta_rojas\/cronologias_01.htm<\/a>, visitado el 18 de abril del 2008.<\/h6>\n<h6>Molho, Maurice, \u00ab \u00bfOlvidos, incoherencias? O \u00bfDescuidos calculados? (Para una lectura literal de <em>Don Quijote<\/em>)\u00bb, en <em>X Actas de AHI (1989)<\/em>, ed. Antonio Vilanova, Barcelona, Pompeu Fabra, 1992, pp. 653-660.<\/h6>\n<h6>Rubio, Fanny, \u00abMujeres en el Quijote\u00bb, entrevista en <em>El Pa\u00eds<\/em>, s\u00e1bado 10 de diciembre 2005. Link: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/12\/10\/babelia\/1134175821_850215.html\">https:\/\/elpais.com\/diario\/2005\/12\/10\/babelia\/1134175821_850215.html<\/a> visitado el 23 de abril 2018.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ver Rubio, 2010.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> A\u00fan el binomio Sancho Panza y Don Quijote prima en las recreaciones cervantinas de las artes pl\u00e1sticas, el teatro y la literatura. En esta \u00faltima debe destacarse el<em> Quijote Z<\/em> de H\u00e1zael G, 2010, una versi\u00f3n z de las aventuras quijotescas. En el Per\u00fa Demetrio T\u00fapac Yupanqui tradujo al quechua la <em>Primera<\/em> y <em>Segunda Partes del Quijote<\/em>, en el 2005 y 2015. En Chile, el 2016, se presentaron varias recreaciones teatrales, entre ellas, <em>Numancia<\/em> a partir de <em>El cerco de Numancia <\/em>dirigida por los hermanos Ibarra. Ese mismo a\u00f1o, Guillermo Ugalde present\u00f3 <em>Lemedero<\/em>, nombre de la puesta en escena que reconstruye el <em>Licenciado vidriera;<\/em> Macarena Baeza dirigi\u00f3 <em>El retablo de las maravillas<\/em>, entre otras recreaciones que revelan la ausencia de lo femenino en la fiesta cervantina.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Este tipo de juegos literarios inspiran, a\u00f1os m\u00e1s tarde, el cuento de J. L., Borges en su <em>Ficciones <\/em>\u00ab<em>Pierre Menard, autor del Quijote\u00bb<\/em>, 1944. El juego meta-literario y las ficciones autoriales tambi\u00e9n ser\u00e1n una inspiraci\u00f3n recurrente en novelistas como Roberto Bola\u00f1o.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Auerbach, 1945, en <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/quijote_antologia\/auerbach.htm\">https:\/\/cvc.cervantes.es\/literatura\/quijote_antologia\/auerbach.htm<\/a><\/h6>\n<h6><\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Blecua, 2010, p. 24.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Ver Blecua, 2010, p. 30.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Blecua, 2010, p. 24<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Blecua, 2010, p. 28<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Ver Auerbach, 1945.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Recu\u00e9rdese el caso de la conquista de Chile. Tras la muerte de Pedro de Valdivia 1553, el nuevo gobernador Garc\u00eda Hurtado de Mendoza, arrib\u00f3 desde el Per\u00fa a La Serena con seis ca\u00f1ones y un cuerpo importante de artiller\u00eda que le permiti\u00f3 avanzar con paso seguro por la ribera sur del B\u00edo-B\u00edo. Un testimonio de esta guerra moderna es la fundacional <em>La Araucana <\/em>de Alonso de Ercilla, en sus tres partes, 1569, 1578, 1589.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> El mito de la <em>Edad dorada<\/em> es de raigambre cl\u00e1sico, se rastrea en varios autores, entre ellos, Ovidio en las <em>Metamorfosis<\/em>, Libro I, <em>Astrea<\/em>, y W. Shakespeare en <em>La tempestad<\/em>.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Ver Matta <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/artes\/matta_rojas\/default.htm\">https:\/\/cvc.cervantes.es\/artes\/matta_rojas\/default.htm<\/a><\/h6>\n<h6><\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> <a href=\"https:\/\/cvc.cervantes.es\/artes\/matta_rojas\/don_qui_quejado_02.htm\">https:\/\/cvc.cervantes.es\/artes\/matta_rojas\/don_qui_quejado_02.htm<\/a><\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Ver Mata, 2005, p. 6.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Para el caso ver Blecua, 2010, p. 29.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> La Curra, editora independiente, subi\u00f3 a internet una edici\u00f3n virtual del pasaje de la pastora Marcela, con el subt\u00edtulo <em>una feminazi en el Quijote<\/em> (I, 11-13). La portada es una intervenci\u00f3n del cuadro del pintor alem\u00e1n del siglo XIX Johan Georg Meyer titulado \u00abLa pastora de cabras\u00bb y el contenido del libro un extracto de los cap\u00edtulos 12, 13 y 14 del Quijote de 1605.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Machado, <a href=\"https:\/\/porvosmuero-hio.blogspot.cl\/2010\/03\/manuel-machado-la-hija-del-ventero.html\">https:\/\/porvosmuero-hio.blogspot.cl\/2010\/03\/manuel-machado-la-hija-del-ventero.html<\/a><\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Las mutaciones del nombre de Juana Panza en la Primera Parte (I, 52) a Teresa Panza en la Segunda Parte (II, 5), son hitos incoherentes de la novela que la cr\u00edtica ha exaltado, en conjunto de otros pasajes pol\u00e9micos, como la p\u00e9rdida del Rucio a la entrada de la Sierra Morena, I, 23. Para Maurice Molho, todos estos hitos son deliberados y forman parte de la literalidad textual de la novela, 1989.<\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Una recreaci\u00f3n interesante del pasaje literario en el cine, es el extracto de la pel\u00edcula de <em>Don Quijote de la Mancha<\/em> de Rafael Gil, de 1947. V\u00e9ase el enlace: <a href=\"https:\/\/youtu.be\/PdraIuKlqyg\">https:\/\/youtu.be\/PdraIuKlqyg<\/a><\/h6>\n<h6><a href=\"\/satch\/#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Ver Mata, <a href=\"https:\/\/insulabaranaria.wordpress.com\/tag\/personajes-femeninos-del-quijote\/page\/1\/\">https:\/\/insulabaranaria.wordpress.com\/tag\/personajes-femeninos-del-quijote\/page\/1\/<\/a><\/h6>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Quijote como novela moderna. 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